Juegos para todos: aprendiendo idiomas

Creo que va a ser la primera vez que hable directamente de la labor profesional que me ocupa la mayoría del tiempo a lo largo de la semana. Una profesión apasionante,  que se convirtió hace muchos años en parte indisoluble de mi día a día: la enseñanza de español como lengua extranjera (ELE). Pero, como no podía ser de otra forma, la revelo ahora para unirla al motor principal de este blog y reflexionar sobre el uso de los juegos en el aula de idiomas.

Durante estos años de profesión y afición, me he beneficiado de las novedades del sector para hacer que los estudiantes se sientan más cómodos, se liberen y practiquen más y mejor la lengua meta que estudian. Puede que llevar los juegos al aula sea algo tan antiguo como la propia enseñanza de idiomas, qué sería de la práctica de las destrezas orales sin los juegos de rol.

Bueno, son muchos los amigos y compañeros, claro, que comparten la profesión de la enseñanza y en más de una ocasión hemos compartido nuestras experiencias sobre el uso de tal o cual juego. La intención de esta entrada es meramente informativa y facilitadora, resumiendo en unas líneas los juegos editados en España que mejor funcionan en la clase de idiomas y apuntando algunas explotaciones. Quizás en una próxima entrada, esa es la intención, amplíe la lista a la enseñanza en primaria y secundaria. Pero eso esa algo que, como muchos saben ya, no depende exclusivamente de mí, ya que la “bestia” nació hace más de tres meses y anda al acecho en cualquier esquina de la casa. Me conformo pues, con incluir ésta y ya se verá…

Empezamos por Érase una vez… Recientemente reeditado, este clásico de los juegos de cartas nos permite contar historias de una manera diferente y novedosa. Seguro que muchos profesores de idiomas han usado algún tipo de material para hacer que los estudiantes creen sus propios cuentos o historias de ficción, normalmente para trabajar los pasados. Bien, pues Érase una vez… nos presenta un montón de cartas en las que encontraremos objetos, lugares, personajes y eventos. Además, y eso es lo novedoso con respecto al material habitual, una serie de finales a los que los estudiantes deberán tratar de conducir la historia. Por último, se incluyen unas cartas de Interrupción que permitirá a quien las use parar la narración en curso e introducir sus propios elementos.

 

En la línea del trabajo con los pasados, tenemos la serie de Black Stories. En cada una de las ediciones el juego nos facilita una serie de tarjetas con una situación final. Los estudiantes/jugadores deberán de adivinar cómo se ha llegado a esa situación y qué ha pasado/pasó. Es como si tuviéramos que reconstruir la escena de un crimen, aunque no siempre se tratará de un asesinato. También es posible que descubramos que todo fue un tráfico accidente o una muerte natural. Para ello, los estudiantes/jugadores deberán realizar preguntas a la persona que sacó la tarjeta y ésta, con la información oculta en la misma, deberá responderles. Pero las preguntas siempre deberán ser cerradas, de manera que la persona que sí conoce el secreto, sólo podrá responder “sí” o “no”. Con esta dinámica, los estudiantes/jugadores practican nuevamente los pasados, pero también las preposiciones de lugar o la descripción física, ya que tendrán que ubicar personas y objetos, y definirlos.

Otro juego interesante y autóctono es Lónegan. Básicamente es el juego del diccionario, con alguna modificación y perfectamente presentado. Cada jugador/estudiante deberá tratar de definir una palabra totalmente desconocida para que sus compañeros la voten como la mejor o correcta. Un excelente ejercicio de escritura, seguro que muchos también lo han llevado a clase de la forma tradicional.

Por su parte, Kaleidos, nos presenta diferentes tableros bastante surrealistas llenos de objetos y personajes. Por cada tablero sacaremos una carta para decidir con qué letra deberemos jugar. A partir de ese momento y durante el tiempo marcado por un reloj de arena, deberemos escribir la mayor cantidad de palabras que empiecen por dicha letra y que aparezcan en el tablero en juego. Perfecto para activar el vocabulario y ampliarlo. Además, podríamos decir que cada tablero se inscribe en un ámbito muy concreto, por ejemplo la casa.

Más sencillo y de desarrollo similar al de un memory tradicional es Alles Tomate!. El juego consta de varios mazos de cartas de diferentes colores, cada uno asociado a un campo léxico diferente: muebles, animales, verduras, frutas, partes de una granja, objetos… Al comienzo, se colocarán bocabajo una carta de cada color/tipo después de que todos los estudiantes las hayan visto y comprobemos que saben su nombre. El primer estudiante en jugar deberá levantar la primera carta del montón. Según el color de dicha carta, los estudiantes deberán decir lo más rápido posible el nombre de la carta del mismo color que estaba bocabajo. Si se acierta se obtiene un punto, si no es así no pasa nada. La carta que se sacó del mazo ocupará el lugar de la carta que estaba bocabajo.

Un clásico conocido en el mundo entero con diferentes nombres: Los Hombres Lobo de Castronegro. Estamos ante un juego e pura interacción oral, con muchas reminiscencias a aquel “asesino” que jugábamos con la baraja española. Los estudiantes representan a los habitantes del pueblo de Castronegro, pero entre ellos hay también hombres lobo, que durante cada noche devorarán a un aldeano inocente. Todos los estudiantes deberán decidir cada mañana quién es el más sospechoso y lo llevarán a la hoguera. Es aquí donde entra en juego la interacción de los participantes, argumentando, opinando… Los hombres lobo deben acabar con el pueblo y sus habitantes deben acabar con ellos.

Y de clásico a clásico, porque seguro que muchos profesores han jugado con sus estudiantes al personaje misterioso. Bien, Time’s up!, en cualquiera de sus 3 ediciones editadas en España, nos permite jugar exactamente a eso. Aunque cada edición nos regala una colección vastísima de personajes de toda índole, para cada partida sólo se necesitarán 40. Los estudiantes/jugadores se dividen en equipos (parejas, tríos, dos equipos grandes…) y durante 3 rondas deberán sumar el mayor número de aciertos. La dificultad llega a la hora de explicar los personajes, ya que en cada ronda deberá hacerse de forma diferente. En la primera podremos hacer una explicación normal, en la segunda sólo podremos usar una palabra, y en la última sólo mímica. Cada vez que he jugado en clase he seleccionado previamente los personajes, para asegurarme de que todos los estudiantes conocían los personajes y la práctica no se iba a ver limitada por la falta de idea.

Bueno, y para terminar esta primera entrega, seguro que todo el mundo recuerda los juegos reunidos Geyper, ¿verdad? Verbalia, es algo así, un todo en uno, ya que nos presenta más de 50 juegos de carácter lingüístico en una sola caja. Seguro que todo el mundo podrá encontrar el juego que busca para ese momento preciso de la clase.

En todos los juegos el número de posibles participantes es casi ilimitado, y las posibilidades de explotación grandes, así que espero que os resulten atractivos para llevar al aula y probar. ¿Y dónde puedo comprarlos? Pues no puedo hacer más que una recomendación, como es lógico: Mesa291. Si podéis hablar directamente con la tienda (ya sea vía e-mail, telefónicamente o en persona), os asesorarán estupendamente, aunque si lo tenéis claro y no necesitáis más información podéis realizar pedidos por Internet, ya que la página web funciona como tienda virtual.

Espero vuestros comentarios, aquí o en persona…

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